[FOTOS] Agárrate Catalina se muda a Condado

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Foto: Suministrada

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Un bodegón argentino es casual aunque con un toque de elegancia. Este tiene techos altos. Los candelabros cuelgan bajito por encima de las mesas. Mitad de la pared principal es un largo espaldar de tela roja y la mitad superior, una cachemira gris y blanco que llega al techo. Cuadros y fotos en blanco y negro rompen el caos del patrón. La pared que da a la calle es de cristal, dejando ver todo el tráfico de personas y de carros que le dan vida al centro de Condado.

Este es el nuevo hogar del bodegón argentino Agárrate Catalina. Pasó tres años en la calle Loíza y ahora su nueva dirección en la calle Magdalena trae con ella un nuevo estilo y un menú renovado.

“Nuestra tendencia es bien de casa. El pan y las pastas son caseras, todo lo elaboramos aquí y muchas de las recetas son de mi abuela. Con la propuesta que traemos a Condado, buscamos darle más protagonismo a la parrilla con los cortes de carnes”, destacó Adrián Romano, uno de los propietarios junto con su socio Víctor Acevedo.

De lo que se probó durante una presentación a los medios de comunicación, las carnes es en lo que la cocina realmente se destaca. Su corte ribeye con un toque de sal gruesa deja el centro perfectamente rosita, tiene ese sabor particular a parrilla en la corteza. Fue servido con ñoquis de malanga levemente dulces que lograban un placentero contraste con la punzante salsa de queso azul.

Igualmente, el asado braseado en vino malbec se soltaba del hueso con facilidad y la tierna carne tenía un sabor intenso que era atenuado por el risotto de parmesano y espárragos que lo acompañaba.

Entre los platos principales, también sirvieron ravioli rellenos de pollo y espinaca con una cremosa salsa scarparo, coronada con pedazos de tocineta. Un plato sustancial a pesar de ser la única pasta y el único sin carne roja.

Presentaron como aperitivo unas empanadas al estilo porteño, rellenas de ribeye y filete mignon, nuevamente destacando su buen manejo de la carne. Como platos vegetarianos presentaron unos buñuelos de espinaca y una ensalada de arúgula con cebolla lila, fresas, queso azul y vinagreta cítrica; fueron lo menos llamativo de la cena.

Detrás de la barra, experimentan con tragos sencillos y refrescantes como la Frescata, una combinación de limonada, fresas, vodka y arándanos azules; y la sangría de la casa, confeccionada con una mermelada hecha en el restaurante mezclada con vino espumoso. Ofrecen también una variada carta de vinos tanto argentinos como de otros países.

Los dueños esperan expandir el restaurante al segundo piso del edificio, donde habrá una barra y un salón al aire libre. “Las terrazas son muy comunes en esta área y sabemos que a los comensales les gusta mucho disfrutar de ellas. Queremos brindarle la opción al cliente de aprovechar la vista y el clima que ofrece nuestro nuevo espacio en Condado”, concluye Acevedo.