[FOTOS] Cervezas alemanas hechas en Coamo

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Foto: Felipe Torres / LMH

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En el 2006, Juan Carlos Rivera Cruz visitó a un amigo de la universidad que se había mudado a Alemania y probó su primera cerveza alemana. Fue una hefeweizen, una cerveza de trigo, que le cambiaría la vida.

“No sabía lo que era una hefeweizen, no sabía que eso existía. Pensaba que las cervezas eran (las cervezas comerciales). Y probé esta cerveza que me sabía a clavos, ese banana, y dije, ‘espérate’… Y me enamoré de esto”, cuenta el ingeniero químico natural de Coamo.

Al regresar de su viaje, comenzó a buscar información sobre cómo hacer cervezas y descubrió el movimiento homebrewer en Estados Unidos. Fue la semilla de un sueño que en mayo del 2017 finalmente rindió fruto cuando lanzó al mercado de Puerto Rico sus primeras cervezas estilo alemanas bajo la marca Zurc Bräuhaus.

“Combiné una pasión, que era que siempre había querido manufacturar un producto, con algo que vi tangible y alcanzable, que era hacer cervezas y montar una planta”, afirma.

Ahora, en diferentes puntos de la isla, se consiguen la hefeweizen de Zurc, con ese distintivo sabor a clavos y guineo, un leve pique y dulce sutil. Se encuentra también la Legio VII, una lager oscura, llamada schwarzbier en alemán, que es refrescante, con notas de grano tostado y buen cuerpo, aunque liviana. Su más reciente lanzamiento fue Kolonia, una kolsch tradicional, perfecta para el clima de verano, con un poco de amargo de lúpulo y cuerpo mediano. En su cervecería además tiene una excelente IPA de centeno, el único estilo que sale del panteón alemán de cervezas. Juan Carlos la describe como un “híbrido de cerveza alemana con cerveza americana”.

En los más de diez años entre probar su primera hefeweizen y llevar el primer keg de su propia hefeweizen a las barras de cervezas artesanales de la isla, Juan Carlos tuvo que capacitarse para poder traer su proyecto a la vida.

“Desde ese 2006 que estaba en Puerto Rico, busqué como podía, usando mi trabajo, aprender a diseñar y manejar proyectos”, revela.

Tomó un trabajo en Miami con una compañía que producía vacunas, donde ejerció como project manager y lideró desmantelamientos de plantas de manufactura. Por su cuenta, comenzó a experimentar haciendo cervezas en su casa, afinando sus destrezas para cuando pudiera abrir su propia cervecería.

En el 2013 finalmente tomó el paso decisivo. “Decidí dejar eso que era seguridad de empleo por mucho tiempo para montar esta planta. Entonces regresé a Puerto Rico”, narra.

Sus abuelos le cedieron un local que tenía la familia en el pueblo de Coamo. Sin apoyo bancario pero con la inversión de dos amistades, Juan Carlos comenzó a construir su planta desde cero. Con una inversión de $150,000 logró crear una cervecería muy eficiente, con capacidad de producción de entre 60 y 80 barriles (2,500 galones aproximadamente) al mes, una vez esté operando al 100 %.

Llegar ahí tomó unos dos años y desde que comenzó a tumbar paredes ha traído a los miembros de la organización de Homebrewers de Puerto Rico para que vean el proceso. El expresidente de los Homebrewers, Raymond Pérez, y el dueño de Caribbean Brewing, William Norris, colaboraron con Juan Carlos para crear dos de sus cervezas.

“La intención era ser transparente y dejarle saber a la gente cómo este proyecto se dio. No sabía si se iba a dar al final, todo era manejo de riesgo, pero siempre fui transparente porque confío que aquí van a haber otros craft beers. No monté esto para ser el único brewer en Puerto Rico. Quiero que las cosas que aprendí, buenas y malas, las aprenda otro para que no las repita. Al final eso va a fortalecer la economía en Puerto Rico, va a fortalecer la comunidad de hacer cervezas excelentes en Puerto Rico”, resalta.

Próximamente estará introduciendo al mercado otros estilos alemanes como el Oktoberfest (conocido como Märzen), un Doppelbock y un Munich Helles. Eventualmente quiere embotellar sus cervezas.

Y, ¿por qué hacer este proyecto en Puerto Rico?

“Porque soy de aquí. Aunque he vivido en Estados Unidos y pude haberla hecho allá, para mí no tuviese esa conexión emocional. Y creo que Puerto Rico necesita ayuda, de aquí tiene que salir una nueva generación de empresarios. Y es emocional esto para mí porque no ha sido fácil, pero Puerto Rico tiene que echar para adelante y para que lo haga tiene que haber empresarios que hagan productos que salgan de aquí. Y por eso es que comparto este proyecto”, expresa.

  • Marisse Lefebvre

    Enhorabuena desde la Villa de San Blas! Exito en tu empresa, Juan Carlos!