Ketel One Kitchen te da el poder de crear cocteles deliciosos

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Admito que cuando me invitaron al Ketel One Kitchen en diciembre estaba un poco nerviosa. Yo amo la coctelería, la cubro extensamente para esta publicación y se por lo menos algo de licores, pero, ¿yo, hacer un coctel de mi propia creación? Eh, no creo…

La actividad se llevó a cabo en La Coctelera donde nuestros anfitriones fueron el embajador de la marca en Puerto Rico, el mixólogo Carlos Irizarry, y el ganador de la competencia local de World Class 2016 y copropietario de la barra, Jorge Buch.

El Ketel One Kitchen nace precisamente en la competencia final de World Class. Los bármanes, como Jorge, utilizaban el Kitchen de laboratorio para crear ingredientes y probar diferente combinaciones de sabores, utilizando la vodka Ketel One como base. Ahora, esa experiencia la tendríamos nosotros, guiados (gracias a Dios) por expertos como Jorge y Carlos.

“Queríamos hacer un taller dinámico, que todo el mundo tenga la oportunidad de primera mano, no solamente de probar el vodka, hablar de vodka o continuar la cuestión del conocimiento, pero también utilizar productos frescos, tratar de que la experiencia de educación se extienda al tipo de consumo”, explicó Carlos.

En cada mesa había una caja que contenía jugos recién exprimidos, infusiones de frutas y vegetales, y hierbas frescas (todas locales y de temporada), una coctelera, cucharas de barra para mezclar y un cubo con hielo. En cada estación había un diagrama donde la persona podía anotar cuales ingredientes iba incorporando a su coctel original. El trabajo que Carlos y Jorge pasaron realizando toda estar preparación también formaba parte de la educación sobre la importancia de la calidad de la materia prima al momento de mezclar un coctel, igual que ocurre en la cocina.

Algunas mesas estaban compuestas de grupos de amistades que llegaron juntos mientras que otras, como la mía, estaban compuestas de personas que no se conocían. Tuve la gran dicha de estar sentada con dos bármanes profesionales, uno que llegó solo y otro que estaba acompañado de su novia.

Carlos comenzó el taller hablándonos sobre Ketel One vodka, sus creadores y el legado de destilación que la familia Nolet mantiene ya hace más de 300 años en Holanda. Reveló que cuando Carolus Nolet decidió incursionar en la producción de vodka en la década de los 70, visitó barras en Estados Unidos para conocer lo que los bármanes estaban buscando de ese destilado.

“Él personalmente fue bar a bar y se sentó con la comunidad cara a cara y hablaron de vodka. Probaron, hablaron sobre sabores específicos, cómo no todos los vodkas son iguales, cómo el vodka por sí mismo puede ser hermoso, puede ser una experiencia elevada. En todo este proceso, la industria misma fue parte de lo que construyó Ketel One. En ese sentido, es un vodka muy importante para nosotros”, afirmó Carlos.

Para ilustrar el punto que no todas las vodkas saben iguales (y refutar la idea que la vodka no sabe a nada), realizamos una cata a ciegas de tres diferentes vodkas, cada una con una intensidad distinta, desde fuerte y dinámica a suave y delicada. No voy a decir cuales fueron por si quieren hacer su propia cata aunque adelanto que una definitivamente fue Ketel One.

La parte educativa dio paso a la parte interactiva. Jorge y Carlos nos dieron algunas sugerencias de proporciones de jugo-infusión-vodka, pero nos dieron rienda suelta para inventar, incluso ofreciendo ingredientes adicionales como amargos y hasta pique para complementar nuestras creaciones.

Cuando preparé mi primer coctel, tuve una revelación. No es que estaba exquisitamente rico y balanceado (ese cumplido se lo llevó el barman que tenía a mi lado y que sabía lo que estaba haciendo), sino que me di cuenta que… esto es como cocinar. Cuando uno inventa en la cocina se imagina cómo diferentes ingredientes y sabores interactúan y puede más o menos predecir el resultado final. Es lo mismo en la coctelería, excepto con un criterio distinto. I can do this, pensé.

Nuestros anfitriones anunciaron que cada mesa debería trabajar junta para crear un coctel original y ellos premiarían al más delicioso y creativo. Ya yo estaba envuelta y entre los cuatro comenzamos a mezclar y jugar con garnishes. Llegamos a un momento donde sentíamos que estaba casi en su punto pero faltaba algo.

Como ya tenía lo de la cocina en mente, se me ocurrió incluir el ingrediente que siempre mejora mis platos: pimienta negra. Además, luego de varios años cubriendo World Class, yo sabía que ese tipo de embeleco siempre les gusta. Una pisca encima del coctel logró atar todos los sabores juntos y una hojita de cilantro flotando en el medio del líquido rojo fue la decoración.

¡Ganamos! ¡Yei! Luego de varios tragos de vodka y este éxito inesperado, ya yo estaba lista para hacer el cambio de carrera a la mixología (yo sobria: no creo).

Realmente fue una experiencia excelente y educadora con una dinámica de colaboración sumamente divertida. Durante el evento, también sacaron platos pequeños para picar cortesía de La Coctelera.

El próximo Ketel One Kitchen se realizará el 7 de febrero en el restaurante Rare 125 en Miramar y también incluirá el taller y picadera. Para reservaciones, puede contactar a Xavier R. Toro Santos al 787-628-4933 o por email xtoro.santos@gmail.com.