Mundo de mezclas interesantes en The Prisoner

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Clientes y comensales invitados al Taste Maker Dinner del restaurante Ruth Chris en Popular Center tuvieron la oportunidad de degustar seis vinos de la bodega californiana The Prisoner, maridados casi a la perfección con las cinco creaciones impecables del chef Jason González.

Fue un evento que se realiza en todos los Ruth Chris alrededor del mundo y en este caso se resaltaron los ejemplares de la bodega que recientemente se unieron a la carta de vinos de las franquicias locales.

Durante la cena de cinco cursos, Miguel Seda, representante de V. Suárez, que distribuye The Prisoner en Puerto Rico, habló en detalle sobre la historia de la bodega y lo especial de cada vino. Dejó claro, y el paladar lo confirmó, que los vinos de The Prisoner son lo mejor de dos mundos: vinos que retan las maneras convencionales de mezclar varietales y que a la vez son accesibles y fáciles de tomar.

El primer curso fue acompañado del único blanco de la bodega, Blindfold, una mezcla creada por la enóloga Jennifer Beloz que utiliza una base clásica de Chardonnay a la que le incorpora varietales aromáticos como Chenin Blanc, Roussanne, Viognier, Garnash blanca, y Marsanne.

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El resultado es un vino complejo y con mucho cuerpo lleno de matices aromáticos que se perciben inicialmente como melocotón blanco, albaricoque y madreselva (honeysuckle) y en boca se transforma en avellana tostada y mandarina balanceados con gran mineralidad y acidez fresca. El terminado es largo y cremoso, con notas de azúcar quemada y cáscara de limón. Fue pareado con un ligero plato de ensalada de arrúgala coronada con gruesos y jugoso trozos de cangrejo y un aderezo de champán y vainilla.

A este le siguió no un pinot noir como es la costumbre en cenas protagonizadas por vinos de Napa Valley, una observación que Seda enfatizó, sino Thorn, una mezcla que utiliza el merlot como base. Seda contó como este varietal fue perdiendo popularidad en los valles de California durante varios años, reemplazado en su gran mayoría por cultivos del más popular cabernet sauvignon.

“Este vino nace porque el equipo de Prisoner se encontraba trabajando con los viticultores de Napa Valley y recogiendo los viñedos se encuentran con pequeños lotes de merlot, que se las arreglaron para no desaparecer. Con la intención de salvaguardar y de preservar un varietal tan prestigioso crean un vino diferente, innovador, y crean lo que se llama Thorn. Pero Thorn no es meramente merlot, es resultado de una mezcla con syrah y malbec”, reveló.

Estos varietales no son emblemáticos de la región sin embargo logran balancear la frutosidad intensa que caracteriza al merlot. Aromáticamente es un vino especiado, con notas de cereza negra, mocha y cedro, mientras que en boca se percibe ciruela negra y anise con toques de romero y roble tostado. Sus tanino son achocolatados y la terminación robusta. “Es un vino totalmente diferente a lo que usualmente encuentras, con especias del syrah, algo de fruta del malbec”, indicó Seda.

Fue pareado a la perfección con un plato intensamente sabroso donde jugaban una combinación de sabores dulces y salados: dátil, albaricoque y ciruela, todos secos, cubiertos en tocineta con un glaseado de salsa soja y jengibre.

En el tercer curso es donde algunos de los presentes sintieron que el maridaje falló, lo que luego fue base para una breve discusión entre los comensales liderada por Seda. The Prisoner es el vino que le da su nombre a la bodega y la inspiración para innovar y crear mezclas poco comunes y experimentales. Este fue pareado con tiernos noisettes de cerdo con vegetales de raíz y un demi-glaze de cereza negra. La combinación de un plato tan gustativamente abarcador y al seguir a un vino tan dinámico e intenso como Thorn, opacaron un poco al que se suponía que fuera la estrella de la noche.

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The Prisoner nace en el 2003 y se inspira en los vinos que creaban los inmigrantes italianos en Napa Valley que llamaban “mixed blacks”. Esto era una reacción a la moda de etiquetar a los vinos con el nombre del varietal.

“Los que impulsaron las etiquetas con los nombres de los varietales fueron el movimiento que se dio en el oeste de los Estados Unidos y en ese mercadeo fueron los primeros porque lo que se mercadeaba en Europa eran nombres de viñedos, de villas, de regiones que nadie podía entender; que era un Chassagne-Montrachet, un Pouilly-Fuissé o un Macon-Village sin darse cuenta que eso es un pinot noir y un chardonnay”, narró Seda.

Los “mixed blacks” eran el esfuerzo de los inmigrantes a crear variedad, sembrando múltiples varietales en sus viñedos para que el vino no llevara un solo nombre.

The Prisoner lleva este concepto más allá, utilizando uvas de 80 diferentes viñedos alrededor de la región de Napa. Es una mezcla que toma como punto de partida el zinfandel y lo une con cabernet sauvignon, syrah, petite sirah, y charbono. En su aroma hay notas de cereza, chocolate oscuro, higo y clavo, mientras que en boca persisten sabores de frambuesa, granada y vainilla con un terminado suave.

El cuarto curso fue un maridaje clásico: un petite filet mignon con papas gratinadas y habichuelas tiernas, pareado con la mezcla de cabernet sauvignon. Este vino llamado Cuttings combina la complejidad y sabor profundo del cabernet sauvignon con la estructura e intensidad del petite sirah y syrah. Su aroma es hierbas rostizadas y cereza negra, en boca es un vino donde dominan las frutas oscuras y hasta espresso, con notas de pimienta y ciruela negra, taninos complejos y un terminado delicado.

Finalmente el postre, un bizcocho de chocolate que tiene una textura como piedra, el único plato donde la cocina no parece haber acertado, fue pareado con el zinfandel de The Prisoner llamado Saldo. Este utiliza uvas de diferentes partes del norte de California desde Sonoma hasta Lodi. Tiene aroma de moras, ciruela y clavos, mientras que en boca tiene una acidez jugosa, con sabores a chocolate mexicano, cereza y extracto de vainilla, terminado largo y taninos suaves.

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Los vinos de The Prisoner invitan a degustar y experimentar, particularmente para quienes buscan conocer un lado distinto de Napa Valley.