Rías Baixas tiene mucho que dar

Es una de esas veces que nos visita un miembro del Consejo Regulador, en este caso de Rías Baixas, región gallega que sin lugar a duda ha puesto el nombre del vino blanco español y gallego en el mapa mundial.

En su primera ocasión en Puerto Rico, Ramón Huidobro, secretario del Consejo Regulador de la Denominación de Origen, entendió perfectamente por qué los bodegueros españoles están fascinados con el mercado local del vino, pues sin lugar a dudas, España mantiene un sitial de preferencia entre los consumidores.

Ramón Huidobro, secretario del Consejo Regulador de la Denominación de Origen. (Foto: Suministrada)
Ramón Huidobro, secretario del Consejo Regulador de la Denominación de Origen. (Foto: Suministrada)

“La denominación de origen Rías Baixas representa a 181 bodegas, es decir 5,500 viticultores”, dijo el Secretario, quien además señaló que la zona abarca 4,047 hectáreas de superficie.

Más allá del albariño

Entre las diferentes faenas que lleva la denominación de origen hay unas básicas como el control de origen, el de calidad y el de mercado. Todos los viticultores tienen participación en este consejo, que elige a sus funcionarios mediante votación, cada 4 años.  A la par con estas funciones del Consejo Regulador,  y junto con el vino se da otro fenómeno social, pues se mantiene  un desarrollo rural en el que se integran otras vertientes como el mercadeo de productos autóctonos, el restablecimiento poblacional en pueblos pequeños y el desarrollo de empleos indirectos en otras empresas, como el turismo rural.

Al preguntar cómo veía la oferta de los vinos de Rías Baixas, más allá de los albariños, Huidobro indicó que una de las satisfacciones que se lleva es la aceptación y la curiosidad de los consumidores del patio por vinos como espumosos y tintos que se elaboran en la denominación, y que aún no se encuentran en el mercado puertorriqueño.

No cabe duda que Albariño es Rías Baixas, y que esa zona representa calidad, consistencia y sabor. Además, que el vino de cada país productor debe verse como lo tienen planteado los franceses: como patrimonio cultural.

“Hemos hecho mucho en 30 años que lleva el Consejo. Logramos universalizar el albariño, que ya está presente en 46 países. En nuestro caso, vender vinos blancos no ha sido fácil y tenemos mucho más por delante para ofrecer”, afirmó Huidobro, quien en esta visita ofreció seis charlas sobre los vinos de Rías Baixas en The House, donde se topó con participantes ávidos de aprender.

Pudo entonces entender esa fascinación de los bodegueros españoles en dar cariño a nuestro mercado, que representa para ellos, el cuarto en el mundo.