Alberto Torres, creatividad eclíptica

El pupilo de la diseñadora Carlota Alfaro había decidido retirarse un poco del diseño de ropa, pero mientras ayudaba a una colega en el stylist de su colección, se dio la oportunidad. “En el proceso, ella me pidió que le confeccionara unas correas para sus piezas y que le hiciera los accesorios. Lo hice y la colección se vendió el mismo día del show”, cuenta Alberto incrédulo ante la aceptación de su producto.

A paso firme

Esta fue la clave que necesitó para saber hacia dónde dirigirse. “Me gustó la experiencia por lo que decidí irme a tomar cursos de confección de prendas. El resto lo aprendí en el camino y observando el trabajo de otros diseñadores. Comencé con pequeñas colecciones que exhibía en eventos reducidos. Pero comenzar a trabajar en conjunto con otros diseñadores de ropa me ayudó al lanzamiento de mi línea de accesorios. Siempre he tenido la gracia de Dios de tener gente a mi lado que cree y confía en mi gusto”, afirma.

La unión

Su trabajo continuó perfeccionándose y ello le ganó oportunidades para laborar con diseñadores como: Harry Robles, Luis Antonio, José Raúl, Miriam Budet y otros. Así llegó hasta el atelier de las diseñadoras de la firma Eclíptica, Norein y Michelle Otero. “Comenzar con ellas cambió mi vida y se lo debo al maquillador Javier Romero. Ellas necesitaban unas piezas de acrílico muy específicas para su colección, que yo les trabajé. Desde entonces, no hemos parado. Han transcurrido ocho años y unas 16 colecciones”.

Además de las líneas que trabaja en armonía con los diseños del dúo, Alberto crea una colección independiente una vez por año. “Aunque todas se complementan, trato de crear estilos diferentes. Hubo épocas en las que trabajaba simultáneamente colecciones para tres diseñadores, más mi colección… eran como ocho al año. Era fuerte, así que ahora solo estoy con las chicas y laboro como asistente para ellas en la boutique”, expresa quien además las ayuda en el proceso creativo. “Ha sido una experiencia increíble y he aprendido mucho”.

Su estilo de diseño lo llevó a quedarse con Eclíptica. “Tenemos estilos parecidos. Sus piezas son elegante-modernas, pero a la vez pueden llevarse para el diario; y mis piezas, tienen un toque dramático pero muy usables. Nos une una gran amistad y amor… son parte de mi familia”, acota quien acepta que esta unión ha sido fundamental para su carrera.

Estilo personal

Alberto le impone su sello a cada pieza. “De nada me vale hacer una pieza dramática y de colección, si la mujer no la puede llevar. Mi mayor cumplido es ver una mujer llevando una de mis piezas”. Su estilo moderno y urbano apela a una mujer profesional. Las correas son su gran trademark. “La correa puede cambiar un atuendo y estiliza la figura”, explica el hombre de 42 años.

El acrílico, el lasercut, la piel y el metal son algunos de sus materiales distintivos, pero cada temporada explora nuevas combinaciones para seguir impresionando a su clientela. “Es una forma de ofrecerle algo diferente que usar”. Ya probado en esa faceta del diseño, este coameño no descarta adentrarse en el diseño de carteras.