[Blog] Aprende a aceptar y recibir críticas con una mejor actitud

¿Qué es la asertividad? La asertividad es esencial en las interacciones sociales, es una habilidad de comunicación interpersonal y social, la capacidad para transmitir nuestras opiniones, creencias y sentimientos sin agredir ni ser agredido. La comunicación asertiva es una forma de expresión honesta, directa y equilibrada cuyo propósito es comunicar nuestros pensamientos e ideas o defender nuestros intereses o derechos sin la intención de perjudicar a nadie, de acuerdo con el principio que debe regir nuestros actos: el principio de no dañar a otro.

Los siguientes consejos te ayudarán a aceptar y recibir las críticas con una mejor actitud. En la mayoría de estas situaciones, la otra persona ignora nuestro mensaje y continúa con su conducta, crítica o intento de descalificarte de distintas maneras. (Fundación Mapfre, 2013).

  • Escucha atentamente la crítica, presta atención a los componentes no verbales de la comunicación y trata de parecer neutro. Atiende aquello en lo que el otro puede tener razón.
  • Pide detalles, comprueba el contenido exacto de la crítica, ayuda al otro a expresarla (¿Qué?, ¿Cómo?, ¿Por qué? y ¿Dónde?). Por ejemplo: “¿Por qué no quieres que estudie Humanidades?, ¿Qué es lo que no te gusta de eso?”.
  • Cuando la crítica está justificada, aunque sea a medias, puedes estar de acuerdo, ya que son distintas las formas de ver una misma realidad.
  • Reconoce cualquier verdad que encuentres en la crítica.
  • Reconoce la posibilidad de la verdad. Por ejemplo: “Es posible”, “puede que tengas razón”.

Cuando la crítica es dañina (y se convierte en un entrometimiento o una indiscreción), puedes utilizar los siguientes consejos:

  • Disco rayado– consiste en la repetición constante y serena de palabras que expresan nuestros deseos. Evita tener que dar excusas falsas y ayuda a persistir en nuestros objetivos.
  • Aceptación negativa– aceptar nuestros errores y faltas, (sin tener que excusarnos por ellos) mediante el reconocimiento decidido y comprensivo de las críticas que nos formulan.
  • Aceptación positiva- consiste en la aceptación de los elogios que nos den.
  • Interrogación– uno mismo se pregunta lo que le preocupa buscando sus propias respuestas.
  • Compromiso– puede ser muy asertivo y muy práctico siempre que no esté en juego el respeto que nos debemos a nosotros mismos.
  • Información gratuita– escuchar activamente la información que nos dan los demás (sin que se la hayamos pedido) y partir de ahí para solicitar más datos y seguir la conversación.
  • Ignorar selectivamente los aspectos injustos, destructivos, productores de culpa– Ignora el “siempre”, el “eres” y responde solo a lo no ofensivo. Por ejemplo: “Sí, no me quiero casar”.
  • Pregunta– Por ejemplo: Si la persona pone mala cara e insiste por tu decisión. Tú: “¿Hay algo que te moleste?”

Hablemos un poco de la familia. En todo el mundo es reconocida como la unidad básica de la sociedad, independientemente de sus formas u organización. La familia, a la vez que influye, está influida por el entorno social donde se inserta y desarrolla. Hoy sigue siendo el hábitat natural del hombre, el primer recurso y el último refugio. Ahora bien, la familia enfrenta también problemas en el respeto de los límites, de los espacios y de la autoridad personal. Lo que ocurre es que no siempre los preguntones son los familiares; también algunas amistades y hasta algún desconocido. Sin embargo, hay algunos conceptos básicos que no podemos olvidar: tolerancia hacia las diferencias, respeto y discreción.

Tolerancia hacia las diferencias– tolerancia es el respeto y la consideración hacia aquello diferente, una disposición a entender y admitir que los demás sienten, opinan y obran de manera diferente a la nuestra. A través de la convivencia y la diferencia, la persona tolerante acepta y valora la riqueza que puede aportar la diferencia al mundo en el que vivimos. Para ser tolerante, debemos liberarnos de nuestros prejuicios y estereotipos.

Respeto– es la base de la convivencia social. Una sana convivencia exige tener límites de lo que podemos y no hacer y dónde comienzan los de los demás. El respeto es una forma de reconocimiento y de aprecio a las cualidades de otros, primero, por su valor como personas y segundo, por su conocimiento, y experiencia. Reconocer este valor permite que la sociedad viva en paz, en un ambiente de cordialidad y seguridad.

Discreción– la discreción es la sensatez para formar un juicio y tener tacto para hablar u obrar. Es el don de expresarse con agudeza, ingenio y oportunidad, con reserva, prudencia, circunspección. Si lo que vas a preguntar no cumple con los criterios, mejor permanece en silencio.