Balleteatro Nacional De Puerto Rico: 10 Años de evolución

“Fue bien difícil… éramos como nómadas”, recuerda José Rodríguez, director artístico de Balleteatro Nacional de Puerto Rico, sobre los inicios de la compañía cuyos primeros salones fueron la Escuela de las Artes Mauro, la Escuela de Zaida Varas, el Cuartel de Ballajá, en el Viejo San Juan, y la Casa Alcaldía del municipio de Guaynabo, antes de establecerse en la avenida Hostos, esquina Eleanor Roosevelt. Tras una década de crecimiento y evolución, Balleteatro Nacional de Puerto Rico estrena, además, nueva sede oficial en el 1857 de Ballet couple2la avenida Ponce de León, esquina calle Rosales.

Para Rodríguez, cuyo extenso repertorio incluye roles principales en clásicos como El lago de los cisnes, Giselle y La bella durmiente, el reto más grande que ha tenido durante todo el trayecto es que este esfuerzo permanezca vivo, así como brindar una educación de excelencia a su matrícula. Laura Valentín, directora de la escuela Balleteatro Nacional de Puerto Rico y José Rodríguez, director artístico de Balleteatro Nacional de Puerto Rico, durante el ensayo para El Cascanueces “El ballet está bien accesible a todo el mundo y eso es lo que queremos. Eso es parte de cambiar la percepción de que el ballet es para una elite”.

“Impulsar el arte de la danza en todos los términos y hacerlo bien es una responsabilidad grande. Ya cuando eres la escuela oficial de una  compañía, las cosas deben hacerse metodológicamente y artísticamente correctas, y lograr eso en un panorama de poco respaldo artístico es difícil”, apunta Laura Valentín, directora de la escuela de Balleteatro Nacional de Puerto Rico, quien asegura la educación en las artes tiene un alcance Ballet descalzostrascendental en el aspecto sociocultural de nuestra isla. “Estamos todo el tiempo solucionando los problemas de por qué los niños están en la calle, por qué tenemos falta de tolerancia y se nos van los fondos y esfuerzos en remediar. Debemos ir a la raíz y hacer algo proactivo para que cuando nazca el niño, se eduque en el arte, lo que contribuye a que aprenda música, a trabajar en grupo, sea sensible y pueda desarrollarse en el aspecto físico, mental, y sobre todo la disciplina. Tengo estudiantes que los papás los traen solamente por la disciplina, para que aprendan a seguir instrucciones en un ambiente estructurado. La danza tiene unos beneficios para el bienestar general del ser humano”.

Como parte de su visión, Balleteatro Nacional busca proveer entrenamiento en ballet clásico a niños y jóvenes puertorriqueños, con el fin de ofrecerles propuestas culturales educativas. Para ello, se requiere además de apoyo multisectorial, un cambio de percepción.

Y es que según Rodríguez, “hay manifestaciones del arte que son apoyadas por el Gobiern
o, pero en el caso de la danza, quizás se tiene el concepto erróneo de que es un lujo o pasatiempo. La danza es más que bailar. Es una disciplina completa. Hemos tenido la experiencia de ir a otros países en condiciones menos favorables que las de Puerto Rico y el arte, sea una orquesta sinfónica o bailarines, está bien apoyado por el Gobierno. Te hablo de países tercermundistas. Y en Puerto Rico, en ese aspecto, nos hemos quedado atrás y es lamentable”.

“Creo que nuestra misión es mantener vivo el arte y si uno no trasciende o no entrega lo que ha aprendido, lo que tiene, entonces, ¿para qué viviste? Debes entregarle al público que va a verte, al estudiante que le vas a enseñar. Ellos tienen que recibir de ti. Debes trascender, sembrar la semilla, dejar un legado, porque eso es lo que mantiene la vida. Exhorto a que todos desde su posición aporten su granito. ¿Qué puedo hacer este año por el arte? Que tomen un momento de autorreflexión y analicen cómo pueden contribuir a la cultura”, concluye Valentín.Ballet ancho