Cuál es el costo de que Miley Cyrus renuncie a la alfombra roja

LOS ÁNGELES — Si una celebridad no desfila por una alfombra roja, ¿todavía es una celebridad?

En la nueva faceta de su carrera, esa es la interesante pregunta que enfrentará Miley Cyrus, tras jurar que no volverá a asistir a una alfombra roja jamás.

La temporada de premiaciones en Hollywood inicia este fin de semana con los Emmys y vale la pena cuestionarse si otras celebridades tomarán un paso similar al de Cyrus. En el mundo del entretenimiento, una declaración así de desafiante podría tener implicaciones más allá de los zapatos de diseñador.

En años recientes, situaciones incómodas en alfombras rojas han provocado críticas de algunas de las celebridades más famosas, como Julianne Moore, Reese Witherspoon o Jennifer Aniston.

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La pasada temporada de premios, prefirieron no colocar sus manos en la “mani-cam” del canal E!, mientras Jena Malone y Elizabeth Moss se burlaron públicamente del concepto.

La última aparición de Cyrus en una alfombra roja fue en diciembre, para la premiere del filme de Netflix A Very Murray Christmas. La cantante subió una foto a Instagram con la descripción: #mylastredcarpet4eva (Mi última alfombra roja). Aparentemente, lo decía en serio.

“Tuve que hacer la premiere, y nunca más iré a una alfombra roja”, afirmó la cantante y actriz a la revista Elle, que publicó el miércoles. “¿Por qué estoy en una alfombra roja mientras hay gente muriendo de hambre? ¿Porque soy importante? ¿Porque soy famosa? Ese no es mi rollo. Es como una farsa —es como Zoolander”.

Stacy Jones, presidenta de la agencia de mercadeo y entretenimiento Hollywood Branded, asegura que las estrellas que deciden no asistir más a las alfombras rojas suelen perder fama y fortuna. Ella cree que Cyrus —quien figura como entrenadora en la reciente temporada de The Voice por NBC y aparecerá en la serie de Amazon Crisis in Six Scenes— pierda la oportunidad de obtener papeles en el futuro, así como potenciales auspicios, debido a su decisión.

“Es parte del trabajo”, afirma Jones. “En el mundo actual, cuando firmas para ser una celebridad, estás firmando para estar en el centro de atención. Estarás en columnas de chismes y te perseguirán los paparazzi. Tendrás fans que te idolatren. Es perjudicial para tu carrera y tu equipo de trabajo decir que no formarás parte del glamour que viene con el trabajo”.

En las pasadas nueve décadas, la alfombra roja se ha transformado de ser una mera entrada elegante a las premieres de Hollywood o ceremonias de premios, a convertirse en un negocio de generar publicidad, donde se espera —y en ocasiones se paga— que las celebridades posen frente a logos y sean entrevistados por los medios.

Ahora, no se trata sólo de sonreír a los fotógrafos o contestar a la clichosa pregunta “¿De quién vistes?”. En las alfombras actuales, se crea reconocimiento y se construyen marcas.

Jones cuenta que trabajó para una empresa que auspició una fiesta en una premiere durante el Festival de Cine de Toronto, donde la estrella del filme se negó a posar o desfilar por la alfombra roja. La compañía decidió entonces no ofrecerle un acuerdo de siete dígitos para apoyar su carrera musical.

“Miley ha trabajado tan duro para llegar adonde ha llegado en el mundo del espectáculo”, dice Jones. “No hace sentido que renuncie a tener la oportunidad de lograr exposición, al menos para las causas o proyectos que ella apoya”.

Mientras la mayoría de las celebridades controlan cuándo aparecerán, cómo vestirán o con quién hablarán, es virtualmente sin precedentes que una estrella decida anunciar un boicot total contra esta práctica establecida, según Bonnie Fuller, editor jefe de la sección de Celebridades en HollywoodLife.com.

“No creo que vaya a iniciar una tendencia”, afirma Fuller. “Desfilar por la alfombra roja es algo integral para el aspecto promocional de ser una estrella. Usualmente, es parte del contrato”.

Fuller apunta a que el mismo hecho de declararse anti-alfombra roja es parte de crear la marca Miley Cyrus. La artista lleva los pasados cinco años haciendo añicos su reputación de Hannah Montana, para mostrar una imagen de chica rebelde.

“Al final del día, Miley tiene apenas 23 años”, indica Fuller”. “Tiene una larga carrera de frente. Puede tener un cambio de parecer. Mientras tanto, respetaremos las decisiones que toma actualmente”.

(Foto: Jemal Countess/Getty Images)