El artista detrás de los tatuajes

142a0630
        (Foto: Juan Rodríguez)

Una carrera que comenzó con el propósito de “dejar chavos”, como se dice, terminó siendo un paso en la dirección correcta para el puertorriqueño, Gian Karle Cruz.

El dermatógrafo quedó en segundo lugar en la octava temporada de Ink Master, una competencia para coronar al maestro — o en esta última temporada, la maestra — del tatuaje, después de haber rechazado su primera oportunidad para participar hace dos años. Cruz es el primer puertorriqueño en competir para Ink Master.

El artista de 30 años, con 8 años de experiencia en el mundo de los tatuajes, se describe como un dermatógrafo neotradicional — tradicional porque se basa en el pensamiento clásico de que los tatuajes deben ser divididos igualmente entre lineas, piel y color; y neo- porque usa colores y mezcla las líneas gruesas con las líneas más finas, características del movimiento nueva escuela.

A pesar de que su estilo es neo-tradicional, lo que separó a Cruz de sus rivales en Ink Master fue su adaptabilidad a varios estilos, superando cada reto y nunca siendo parte del grupo de amenazados.

“Lo único que yo quería como resultado cuando decidí participar en el programa era no hacer el ridículo al frente de todos y promocionar mi nombre. No estaba pensando en ganar $100,000 ni llegar a la final como hice. Lo único que quería era enseñar unas buenas piezas en televisión”, explicó Cruz en una entrevista exclusiva con IMAGEN. Aunque Ink Master no fue su primera competencia — ya que ha competido en varias convenciones donde los jueces buscaban lo mismo que los de Ink Master — fue la más retante.

El Comienzo

Ink Master no fue tan retante como lo fue despegar su carrera como artista de tatuajes sin conocer ni siquiera cómo aguantar una máquina de tatuar. Después de visitar una convención de tatuajes donde una de sus amistades se iba a presentar, Cruz notó que podía ganar mucho más dinero como dermatógrafo que como mecánico, su carrera original.

“Yo no tuve vida por dos años porque lo único que hacía era dibujar y tratar de perfeccionar esos dibujos. Me acuerdo que compré una libreta de dibujo y en todas las páginas traté de hacer rosas, dibujé por lo menos 500 rosas y ninguna salió bien”, recalcó Cruz al reconocer su esfuerzo cuando tenía 22 años.

El primer tatuaje que hizo fue un koi fish en el brazo de un amigo. Y a pesar de que el tatuaje no quedó como debía, ya que la máquina parecía tener vida propia, Cruz no dejó de practicar. “Mis amigos no se rendían cuando me dejaban practicar en sus pieles, así que yo tampoco lo hice”, dijo.

Perspectivas

Al igual que su arte, Cruz es una persona con perspectivas neo-tradicionales.

En términos de los tatuajes en el área laboral, Cruz tiene una visión muy diferente al resto de sus colegas. “Yo no estoy en contra de los tatuajes en el ambiente laboral, pero sí entiendo que debe haber respeto de ambos lados. No creo que la gente debe pensar que puede tener cualquier trabajo cuando tiene algún tatuaje en las manos, en el cuello o en la cara. La gente debe ser igual de responsable con los tatuajes que con cualquier otra cosa”, expresa Cruz, quien sabe que los tatuajes no impiden el desempeño en el trabajo, ni miden la capacidad de la persona.

También, Cruz expresa la importancia de que ser artista de tatuajes es una opción válida como carrera. A la vez, no necesariamente porque uno tatúa debe que tener tatuajes. El mismo Cruz no tuvo tatuajes hasta dos años después de comenzar su carrera.

Finalmente, Cruz nos asegura que el final de la octava temporada de Ink Master no será lo último que escuchemos de él.