Dile no al alcoholismo

Reconocer que existe una incapacidad para detener el consumo de bebidas alcohólicas y buscar la ayuda adecuada es la forma de evitar o afrontar caer en esta adicción.

Tomarse una copita o cerveza de vez en cuando en alguna actividad, posiblemente no está mal, pero cuando ello se convierte en un patrón o conducta nos podríamos estar enfrentando al uso y abuso del alcohol. Los parámetros para determinarlo ya están establecidos en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (DSM-IV).

Su uso como automedicación y experimentar factores de riesgo (disponibilidad, problemas de autoestima, presiones y fobias sociales, satisfacción de alguna necesidad y otros) son solo algunas de las teorías que llevan al uso y abuso del alcohol y en muchos casos, a su dependencia.

“En Puerto Rico y en muchas partes del mundo, una persona que tiene problemas de alcohol es aquella que toma mucho… nos enfocamos en la cantidad y frecuencia. Y, aunque ello es necesario para llegar a un diagnóstico, el DSM-IV se enfoca en las consecuencias que tiene en la conducta de una persona que consume alcohol”, establece el licenciado Rolando Valcourt, de Inspira, quien tiene una maestría en Psicología.

Uso y abuso

Para una persona ser diagnosticada con uso y abuso de alcohol, el DSM-IV establece que debe cumplir con al menos uno de cuatro criterios establecidos, por un periodo de un año o más.

Estos son:

  1. Consumo recurrente de alcohol que da lugar a incumplimiento a sus obligaciones
  2. Consumo recurrente en situaciones que podrían ser perjudiciales para él u otras personas
  3. Tener problemas legales en repetidas ocasiones
  4. Consumo de alcohol pese a tener problemas sociales o interpersonales recurrentes causado por este

Dependencia

Para ser diagnosticado con una dependencia al alcohol existen siete criterios. El individuo debe cumplir con tres de ellos, por más de un año.

  1. Tolerancia aguda desde dos factores:

a) Cuanta más tolerancia al consumo de alcohol desarrolle, más dependencia podría desarrollar a este. “La tolerancia es la necesidad de cantidades marcadas y crecientes de la sustancia para conseguir el efecto deseado, la intoxicación”, detalla Valcourt.

b) El efecto del alcohol disminuye si se mantiene la misma cantidad de consumo.

Salud

  1. Abstinencia – La persona continúa tomando alcohol para aliviar o evitar síntomas de abstinencia.

“La ausencia de alcohol puede crearle ansiedad y para evitar esos síntomas, recurre a otra sustancia o al alcohol”, revela.

  1. Toma de alcohol con frecuencia en cantidades mayores durante un periodo mayor de lo que inicialmente se pretendía. “Una vez que comienza no puede detenerse”, dice.
  2. Sentir deseos persistentes o tener esfuerzos infructuosos de interrumpir el consumo de alcohol. “La persona entiende que le perjudica, pero no puede dejarlo”, precisa el licenciado en Psicología.
  3. Emplear mucho tiempo en actividades relacionadas con la obtención de alcohol. “Ir a lugares donde sabe que habrá alcohol o evitar asistir a algunos porque conoce que no habrá”.
  4. Reducir su asistencia o participación a lugares o actividades sociales, laborales o recreacionales para consumir alcohol. “Deja de ir para quedarse tomando alcohol”.
  5. Continuar tomando la sustancia a pesar de tener conciencia de los problemas psicológicos y físicos que le produce.

Toma acción

Si un individuo o familiar experimenta uno o más de estos criterios, el paso correspondiente es buscar ayuda especializada porque las consecuencias de la adicción al consumo descontrolado de bebidas embriagantes son serias, graves y hasta fatales, como ha ocurrido.

“La abstinencia produce ansiedad, irritabilidad y hostilidad; mientras que el exceso puede llevar al desarrollo de síntomas de depresión y conductas o intentos suicidas. También a padecimientos físicos como úlceras, hepatitis, cirrosis y otras”, alerta el psicólogo del mencionado Instituto Psicoterapéutico de Puerto Rico.

Es normal que exista una etapa de negación ante esta adicción. Pero existen tratamientos que pueden ayudar efectivamente. La psicoterapia y la farmacoterapia son parte y pueden incluir hospitalizaciones parciales o prolongadas.

“Hay centros como este y otros que cuentan con servicios multidisciplinarios [psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales, médicos] que disponen de ayuda para manejar ya sea el uso y abuso o la dependencia. Muchas veces necesita de apoyo y supervisión. Tenemos las herramientas para manejar los síntomas y evitar recaídas”, comenta el experto con casi 20 años en la práctica.