Jean Cintrón: Nueva promesa en la alta moda boricua

Cursando estudios en la Escuela de Artes Plásticas de San Juan y al apenas cumplir los 18 años, su mejor amiga le obsequió una máquina de coser, algo que alteraría el curso de su carrera y de su vida. El fotógrafo y artista gráfico invierte su tiempo en crear, adquirir conocimientos y su pasión por la moda, que descubrió cuando comenzó a retratar las creaciones de otros diseñadores locales.

Las cámaras, los lentes y la computadora dieron paso a patrones comerciales, telas de almacén, materiales de costura y así, sin ninguna experiencia y sin encomendarse a nadie, comenzó a coser.

(Foto: Felipe Torres / LMH)
(Foto: Felipe Torres / LMH)

El modista se mantenía enfocado en sus estudios de Arte Gráfico y su intención de culminar su preparación universitaria para convertirse en un fotógrafo profesional (actualmente cursa su segundo año).

Un vestido realizado por él para una compañera llamó la atención de muchos. De esta manera, el autodidacta de la moda decidió adquirir más conocimientos y con el aval de su padre decidió matricularse en la escuela de Carlota Alfaro. Allí, tomó varios cursos, incluyendo el del sistema de patrones que fue creado por esta gloria de la moda en Puerto Rico.  

Inevitable inmersión en la moda

“De repente, tenía cinco órdenes para vestidos de graduación, y poco tiempo después surgen más pedidos para ring dances y otros eventos”. El artista se encontró ante un escenario donde todos los elementos apuntaban a que su norte sería la moda. Durante este periodo, conoció a la bloguera Frances Estrada, autora de la página The Pecking Order, y comienza a realizarle vestidos y conjuntos. Esto atrajo a una gran cantidad de jóvenes y la popularidad de su trabajo incrementó. De la noche a la mañana, sus diseños empezaron a adquirir más admiradores, lo que forzó a Jean a construir un atelier.

El trabajo de Cintrón es particular, ya que este no ve la moda como un medio plano, sino más bien como si fuera un rompecabezas en tres dimensiones, el cual a medida que se va trabajando imita el diseño o la idea, pero también puede adquirir otra apariencia. Este método de trabajar le ha ganado muchos admiradores, ya que su trabajo se manifiesta montando una pieza como también desmontándola para convertirla en algo único.  

El joven, que recién cumplió 22 años, asegura que un vestido es “una obra que te conecta con la clienta, porque casi siempre esta tiene una idea o sabe lo que quiere. Entonces se convierte en una colaboración, le propones algo, comparten ideas y luego le das vida”.  

Estilo único

La moda creada por el diseñador es reconocida por utilizar telas de lujo, ser moderna, refrescante y bien hecha. La labor que realiza a mano en los vestidos es parte de un interesante proceso en el cual en ocasiones las manualidades los definen. La naturaleza, sobre todo la flora, sirve de inspiración constante y agente catalítico para la creación de piezas de alta costura.

El joven artista trabaja con mucho afán, enfocado en crear una casa de modas que se convierta eventualmente en una marca que cruce fronteras, algo que está obteniendo al estudiar y trabajar con absoluta dedicación.