Menú a precio fijo es lo nuevo de American Cut

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Desde que el chef Hedwill Martínez tomó control de la cocina en American Cut la ha transformado.

El restaurante especializado en carnes localizado en The Mall of San Juan comenzó con un cambio de concepto de “steakhouse” a “bar & grill”. Dentro de esos parámetros, Martínez ha modificado recetas para que se adapten al paladar boricua.

Eso quiere decir: reducir el pique, modificar las especias, incluir sabores criollos como recao y cilantro, ajustándolos para que complementen los platos fijos de esta cadena norteamericana.

“Hay que ser realista con el paladar (puertorriqueño) y con la economía como está”, aceptó el chef durante la presentación de sus nuevos menús especiales para almuerzo y cena.

Martínez ya tiene la experiencia de liderar las cocinas de Rosa Mexicano, donde también tuvo que adaptar un concepto estadounidense-mexicano a los gustos locales, y de Georgina en la Casa Bacardí, donde domina la comida criolla. Ninguno de los tres restaurantes, sin embargo, se parece y el modo de trabajar el menú de cada uno ha sido diferente, afirma Martínez.

Precios asequibles

La cuestión de los precios fue otra bandera roja que ahora están trabajando para contrarrestar. Por eso, crearon la oferta de los menús de precio fijo de almuerzo y cena, que incluyen aperitivo, plato principal con complemento y postre del día.

Del especial de almuerzo, a $24.99, sobresalen entre los aperitivos las albóndigas un poco picantes, confeccionadas con tocineta y carne de res magra, topadas con una compota de tomates que le imparte un toque dulzón. Como plato principal, cualquiera de las tres opciones es excelente: el churrasco se derrite en la boca, la hamburguesa tiene ese sabor a parrilla y está coronada con queso fontina fundido con cerveza y cebollas caramelizadas con whiskey, mientras que el salmón es cocinado a su punto con un sazón “blackened” que complementa sin opacar el sabor del pescado.

El salmón se repite en el menú de cena, que aumenta a $39.95, al igual que algunos de las opciones de aperitivos. Los platos principales incluyen un jugoso y decadente filet mignon que logra esa corteza con sabor a carbón que distingue a la carne a la parrilla. La pechuga “Butcher Style” no es menos pecaminosa, topada con tocineta y setas.

Todos tienen como acompañantes clásicos de la comida americana: un puré de papas con sabor a mantequilla, brócoli con pedazos de galleta de queso y espinaca salteada levemente con un toque de ajo y sal, entre otros.

Para concluir, el postre del día, que para la presentación fue mantecado de bizcocho de zanahoria con crema batida.

Las porciones son generosas y el servicio de parte de los meseros profesional y amigable.

La experiencia American Cut

American Cut sufre de estar apartado de los otros restaurantes y un poco escondido dentro del centro comercial. Su decoración transmite una vibra de lujo con toque corporativo, como un restaurante de carnes en Nueva York donde hombres de negocio acompañan un T-Bone con media decena de martinis.

Refrescante oferta en la barra

La barra es lo primero que uno ve, ancha y cuadrada con asientos sin espaldar, los bartenders preparan excelentes y creativos cocteles como el Spicy Raspberry Collins confeccionado con frambuesa fresca y jalapeño o el Poire 75 servido en una copa de champán y con una ramita de romero  flotando. Las copas de vino también son despachadas a las mesas. Sirven platos de “bar snacks” que incluyen albóndigas, ostras frescas o pedazos gruesos de tocineta. Hay una pared de cristal donde columna tras columna de botellas de vino de piso a techo sirven como decoración y tentación a la vez.

En el comedor, tiene mesas largas de madera y “booths” con asientos de cuero. Candelabros compuestos de esferas de cristal decoran el salón principal y son un detalle difícil de ignorar. Las ventanas tienen cortinas venecianas que añaden a ese estilo neoyorquino.

Las carnes no son las protagonistas en el menú principal, aunque cuenta con una sección de cortes especiales que incluye un Porterhouse de 40 onzas para dos personas, un Cowboy Rib Steak y un Tomahawk Pork Chop. Además de churrasco, short ribs y el filet mignon, la mayoría del menú lo dominan pescados como atún fresco, pez espada y pargo “caribeño”. Lo mismo ocurre en los aperitivos donde la minoría de las opciones son de carne roja, sino que incluye chili de pollo, ceviche, tuna tartare y un coctel de camarones, además de tocineta y salchicha. Los precios fluctúan entre $6 y $14 para aperitivos, entre $25 a $45 para los platos principales, y los sándwiches no superan los $16.

Es un sitio que parece una cosa pero al entrar las expectativas se rompen por completo. Quieren atraer al consumidor puertorriqueño y su menú refleja un cambio en esa dirección, con opciones que complacen al amante de las carnes y que busca una experiencia diferente y para el que quiere mantenerse en su zona de confort de churrasco y pescado. Hasta ofrecen arroz con habichuelas en el mismo bloque que Mac and Cheese de cheddar blanco.